La Inauguración - Descripción
Entre 1975 y 1978, Václav Havel, dramaturgo y disidente político, escribe una trilogía compuesta por Audiencia, La inauguración y Protesta, cuyo personaje principal es Ferdinand Vanek: un intelectual inquieto, reservado, a disgusto con su época y ferviente buscador de la libertad. Un personaje que, en suma, podría ser muy bien él mismo. Después de la “Primavera de Praga” y la invasión de los tanques soviéticos en 1968, Checoslovaquia pertenece al llamado “bloque soviético”: economía planificada, control de libertades individuales y líneas de conductas dictadas por el Kremlin, son algunos de los componentes que caracterizan su realidad socio-económico-política. Realidad que afectará profundamente al dramaturgo quien permanecerá cinco años en la cárcel y verá sus obras prohibidas en su país natal.
Si bien Havel escribe La inauguración como crítica al sistema totalitario socialista, no cabe duda de que esta obra rebasa por completo los límites del tiempo y del espacio y se ha vuelto, hoy en día, una denuncia a todo tipo de totalitarismo, a todo sistema que pretende imponer sus reglas por encima de las libertades individuales y del derecho a la diferencia.
En efecto, en La inauguración Havel emite una severa crítica hacia los arribistas y oportunistas de toda clase, convencidos de su ejemplar modo de vida basado en las apariencias. La pareja Michael-Vera constituye un perfecto prototipo, extrañamente mucho más cercano al libre mercado que al socialismo. Para poder gozar del bienestar socio-económico, estos personajes han tenido que aprender a guardar silencio y a volver parte de su vocabulario expresiones como “así son las cosas”, “¿qué se puede hacer?”, “cada cual a lo suyo” y “no hay de otra”. Tantas pruebas de su conformismo y de su cobardía, resultado de un sistema que ha implementado otro tipo de terror y sutiles mecanismos de control. Hoy en día, en tiempos de globalización y pensamiento único, La inauguración se ha vuelto (quizás a pesar de su autor) un poderoso instrumento de resistencia contra un sistema que produce cada vez más miseria y menos libertad. 2011, año de post-crisis económica mundial, no podía tener mejor arma para reivindicar la necesidad del actuar y pensar diferente, la necesidad de afirmar que, en esta era de las apariencias y del consumo exacerbado, el hombre debe seguir buscando su liberación y las alternativas para la construcción de un mundo mejor.
