Nació el “Teatro forum”, un teatro sin espectador, el teatro del “espect-actor”. No se trataba más de imaginar el cambio pero de experimentarlo de manera práctica, utilizando al teatro como plataforma para llevar estas experimentaciones. Lo que Boal llamará el “ensayo de la revolución”, es decir una experimentación teatral que podía generar una acción social. En otras palabras, llevar acabo en la vida real lo que había sido experimentado en el teatro.
Boal, que ya había trabajado mucho sobre varias maneras de “popularizar” el teatro, desarrolla una técnica muy completa que da nacimiento a su primer libro “El teatro del oprimido” publicado en 1971. Empieza a llevar este nuevo teatro a las comunidades más marginadas y oprimidas, y despierta conciencia, no solo en Brasil sino en todo el continente (Perú, Chile, Venezuela, Colombia, Ecuador, México...) y pronto en todo el mundo. Su activismo le valdrá tortura, encarcelamiento y la necesidad de quitar su país natal gobernado por un régimen militar poco inclinado a este tipo de práctica. En 1982, Boal llega a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a impartir un curso que causó un gran impacto. Sus técnicas fueron rápidamente retomadas por grupos independientes en las ciudades de Guadalajara, Monterrey, y México. Antes de la llegada de Augusto Boal a México, ya se sabía de la existencia del teatro forum dado que un grupo peruano había presentado la dinámica del teatro forum en 1976 en el Festival Cervantino, lo cual había provocado que algunos teatreros se lanzaran a las calles a experimentar esta técnica. Sin embargo, hay que reconocer que el desarrollo del “teatro del oprimido” en México ha sido mucho menor con respecto a los demás países latinoamericanos. Por diversas razones, entre las que se encuentran el carácter panfletario de algunas escenas, el partidismo de los grupos y la represión aplicada por el gobierno a estas manifestaciones culturales, el “teatro forum” desaparece de México alrededor de 1988. En un país en el que más del 70% de la población es pobre, el 40 % analfabeta, un país que ocupa el ultimo lugar del continente en la lectura y el primero en corrupción a nivel mundial, en el que los indígenas tienen enormes dificultades para hacer respetar sus derechos y preservar sus culturas, parece más urgente que nunca retomar esta práctica. |